
El viento apretaba fuerte ese día. El frío golpeaba como cuchillos sobre su suave y delicada piel. Pero a él le daba igual, le gustaba pasear por los helados campos de invierno y sentir la brisa pasar, los pájaros cantar débilmente… Cerrar los ojos y no ver oscuridad, sino un paisaje de colores… y al abrirlos ver que ese paisaje era real.
Y alejarse de la ciudad, es lo que más quería…
Ahora se encontraba subido sobre un pequeño acantilado desde donde podía ver todo el paisaje en su gran plenitud y ver aquellos detalles que pasan desapercibidos. Y al fondo observar que desde una casa salía humo a través de una pequeña chimenea mientras unos pájaros sobrevolaban toda aquella zona y le daban al paisaje un poco más de belleza.
Un cielo nublado, un cielo gris que pronto rompería a llorar, un cielo que no quería otra cosa que desahogarse sobre aquel paisaje…
Y el viento azotaba su cara y su pequeña y corta melena se movía onduladamente. Sentía el aire sobre su piel, cerraba los ojos para sentir aquella sensación con más fuerza aún.
Y de repente quiso que el aire le llevara…Extendió sus brazos y, aún con los ojos cerrados, sintió que volaba, sintió que recorría el cielo de grises nubes y que era acompañado por una banda de pájaros de colores que buscaban un lugar donde pasar un rato de armonía, donde encontrar un sitio lleno de paz.
Y con los brazos extendidos sonrió y se acercó aún más al acantilado. Abrió los ojos. Todo un mundo se mostraba ante él, todo un mundo desafiante se posaba sobre sus pies y nada le superaba en ese momento…Y volvió a cerrar los ojos
¿y si volaba?
Quiso ser un ángel para tener alas y volar… y batir sus alas para lograr alejarse y recorrer aquellas nubes y llorar como lloraban ellas y desahogarse sobre un mundo en el que pasaba desapercibido para tantos…
Pero luego abrió de nuevo los ojos y se alejó del acantilado con una sonrisa en la cara. Miró al cielo, seguía gris, aquellas nubes aún no habían decidido llorar, aún no habían encontrado el momento para gritar y llorar…
Se alejó con aquella extraña sonrisa… todo era producto de su imaginación
Y alejarse de la ciudad, es lo que más quería…
Ahora se encontraba subido sobre un pequeño acantilado desde donde podía ver todo el paisaje en su gran plenitud y ver aquellos detalles que pasan desapercibidos. Y al fondo observar que desde una casa salía humo a través de una pequeña chimenea mientras unos pájaros sobrevolaban toda aquella zona y le daban al paisaje un poco más de belleza.
Un cielo nublado, un cielo gris que pronto rompería a llorar, un cielo que no quería otra cosa que desahogarse sobre aquel paisaje…
Y el viento azotaba su cara y su pequeña y corta melena se movía onduladamente. Sentía el aire sobre su piel, cerraba los ojos para sentir aquella sensación con más fuerza aún.
Y de repente quiso que el aire le llevara…Extendió sus brazos y, aún con los ojos cerrados, sintió que volaba, sintió que recorría el cielo de grises nubes y que era acompañado por una banda de pájaros de colores que buscaban un lugar donde pasar un rato de armonía, donde encontrar un sitio lleno de paz.
Y con los brazos extendidos sonrió y se acercó aún más al acantilado. Abrió los ojos. Todo un mundo se mostraba ante él, todo un mundo desafiante se posaba sobre sus pies y nada le superaba en ese momento…Y volvió a cerrar los ojos
¿y si volaba?
Quiso ser un ángel para tener alas y volar… y batir sus alas para lograr alejarse y recorrer aquellas nubes y llorar como lloraban ellas y desahogarse sobre un mundo en el que pasaba desapercibido para tantos…
Pero luego abrió de nuevo los ojos y se alejó del acantilado con una sonrisa en la cara. Miró al cielo, seguía gris, aquellas nubes aún no habían decidido llorar, aún no habían encontrado el momento para gritar y llorar…
Se alejó con aquella extraña sonrisa… todo era producto de su imaginación

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