
Nevaba sobre él, nevaba sobre aquella calle iluminada con luces típicas de navidad. Y él paseó por aquella calle mientras cada copo más frio que el anterior le caía sobre su cara. Y de repente se paró en seco, miró hacia arriba y abrió los ojos. Los copos de nieve caían sobre él. Sintió el frío, sintió como poco a poco la nieve se iba derritiendo en su nariz transformándose en una fina gota de agua. Y seguidamente otro copo de nieve cayó sobre su cara. Miró de nuevo al cielo y cerró los ojos notando como cientos de copitos de nieve caían sobre él. Y dio vueltas, y vueltas en aquella solitaria calle sintiendo sobre sus manos el frío tacto de la nieve… y rió, rió a carcajadas, rió de felicidad…
Y como si alguien le hubiese empujado se tiró al suelo y se tumbó en aquella alfombra blanca, fría y siguió sintiendo aquella sensación de tranquilidad. A pesar de que tenía frío se sintió bien, se sintió a gusto…
Y una lágrima salió de su ojo. Se tocó la cara y descubrió que estaba llorando y aquella lágrima se transformó en una lágrima helada y con su mano la cogió. Brillaba, era una lágrima llena de sentimientos… De nuevo había tocado llorar. De nuevo había tocado recordar aquellos sentimientos que tanto había querido olvidar… Allí, tumbado en la fría nieve, volvió a pensar en él y volvió a sufrir de nuevo, volvió a llorar sin ser escuchado… Sus lágrimas se congelarían para siempre. Su llanto sería ahogado por el frío, su voz se perdería en el olvido…
Y mientras seguía allí tumbado se colocó enfrente de él aquel otro joven que ahora se interesaba por él. Le miró aún con lágrimas en los ojos y el joven le miró también a él, sonriendo, echando vaho por su boca, pasando frío como él lo estaba pasando. Y en ese mismo momento le tendió una mano y le ayudó a levantarse de aquel frío suelo cubierto de nieve y luego le susurró al oído “lucharé por ti”.
Y otra lágrima helada salió de su ojo mientras aquel joven le abrazaba…
Y como si alguien le hubiese empujado se tiró al suelo y se tumbó en aquella alfombra blanca, fría y siguió sintiendo aquella sensación de tranquilidad. A pesar de que tenía frío se sintió bien, se sintió a gusto…
Y una lágrima salió de su ojo. Se tocó la cara y descubrió que estaba llorando y aquella lágrima se transformó en una lágrima helada y con su mano la cogió. Brillaba, era una lágrima llena de sentimientos… De nuevo había tocado llorar. De nuevo había tocado recordar aquellos sentimientos que tanto había querido olvidar… Allí, tumbado en la fría nieve, volvió a pensar en él y volvió a sufrir de nuevo, volvió a llorar sin ser escuchado… Sus lágrimas se congelarían para siempre. Su llanto sería ahogado por el frío, su voz se perdería en el olvido…
Y mientras seguía allí tumbado se colocó enfrente de él aquel otro joven que ahora se interesaba por él. Le miró aún con lágrimas en los ojos y el joven le miró también a él, sonriendo, echando vaho por su boca, pasando frío como él lo estaba pasando. Y en ese mismo momento le tendió una mano y le ayudó a levantarse de aquel frío suelo cubierto de nieve y luego le susurró al oído “lucharé por ti”.
Y otra lágrima helada salió de su ojo mientras aquel joven le abrazaba…

1 comentarios:
Algunos tienen tanta suerte . . .
Publicar un comentario en la entrada