jueves 6 de diciembre de 2007

detrás de una sonrisa...


Y como un día cualquiera él salió a pasear. Le encanta pasear, le entusiasma ver a las personas pasear. Le gusta mucho mirar el decorado de una tienda, la forma que tiene una calle. Le sorprender ver a turistas fotografiar los monumentos…
Y paseando por las calles él lucía una bonita sonrisa. Le hubiera gustado estar acompañado, compartir lo que él estaba sintiendo con alguien. Agarrar la mano de su acompañante y juntos pasear mientras las luces de navidad se reflejaban en sus caras y hacían resaltar el brillo de sus ojos.
Un gran paseo se dio y vio muchas cosas que le llamaron su atención. Vio a un mimo burlándose de todo aquel que pasaba por tan solo una moneda… Él se quedaba mirando a aquel mimo, como se ganaba la vida y como todos le aplaudían… Cada vez que hacía un movimiento él sonreía.
Y de vuelta a casa, cansado pero feliz, vio a un violinista tocar una canción con su violín. Aquel violinista era muy joven, quizás de su misma edad. Tocaba para recibir a cambio unas monedas…aunque no tenía muchas en ese momento. Él se acercó. Nadie observaba al joven violinista, sólo él.. y siento pena. Se sentó en un banco y escuchó su melodía… Cerró los ojos y sintió muchas cosas; con cada nota un recuerdo…


Y al finalizar aquella canción sólo él aplaudía a aquel joven, nadie más. Él se acercó y arrojó una moneda al sombrero que tenía puesto con algunas monedas más. El joven tan sólo le hizo un gesto de agradecimiento. Gesto que él recibió encantado y se sintió bien. Se dio media vuelta y se dispuso a seguir caminado cuando una mano le tocó el hombro. Se dio la vuelta y comprobó que era aquel violinista que le miraba sonriendo y le dijo: “gracias” Sin embargo, él no supo contestar y tan solo le sonrió. Pero el violinista prosiguió diciéndole: “nunca dejes de sonreír, porque detrás de esa fantástica sonrisa se esconden sentimientos que no quieres mostrar y que muchos no saben apreciar, sonríe”
Él se quedo perplejo ante lo que le había dicho y su única respuesta fue sonreír. El violinista se colocó de nuevo el violín y tocó una canción para él… y supo que su sonrisa en esos momentos era la más bella que había tenido en mucho tiempo…
Detrás de una sonrisa….