
Dormía tranquilamente cuando se despertó sobresaltado. Había escuchado un ruido en el salón de su casa… Sus sueños se habían desvanecido, dormir ya no era capaz. Aquel ruido le había preocupado. Se levantó de su cama, se colocó sus zapatillas y se abrigó un poco antes de salir de su habitación. Despues se dirigió al lugar de donde procedía aquel ruido. Había sido un golpe, como si alguien le llamara. Pasó por el salón pero no vio nada. Estaba realmente asustado, pero al cabo de un rato desistió y se dispuso a volver a su habitación, pero en ese momento de nuevo escuchó aquel golpe. Miró a la puerta de la entrada; una luz brillante, casi mágica, se colaba por debajo de aquella puerta y la sombra de unos pies permanecía allí, sin moverse, detrás de aquella puerta. Él se quedó por un momento mirando aquella sombra, pararilazo por el miedo. ¿Quién podría ser a esas horas de la madrugada?
“toc, toc, ¿hay alguien?”
Se retiró asustado de la puerta, miro por debajo y la luz brillante y mágica iluminaba con más fuerza por debajo de aquella puerta. Era tan clara, tan brillante… era como estar en otro mundo, como vivir una realidad que no existía.
Despues de pensarlo abrió aquella puerta y al abrirla su felicidad aumentó sin saber porqué, la magia se apoderó de él, se sintió de nuevo como un niño pequeño, como un niño ilusionado por un nuevo juguete. Miró entre la luz y pudo observar a un pequeño hombre, joven, guapo y que vestía de una forma muy singular, parecía un vagabundo pero un vagabundo con estilo. Lucía una bonita gorra que guardaba su pelo largo y enmarañado…
“¿Quién eres?” titubeó.
“¿No me conoces? Yo si te conozco a ti.. y estoy seguro de que tú a mi también, pero sólo en tus sueños”
Él le miró con cara de extraño, confundido…
“¿puedo pasar?”
“no, no sé quien eres”
“¡Esta bien! Te lo diré… ¡soy el paje de Melchor, el Rey Mago!”
El muchacho no pudo evitar reírse. Le miró de nuevo y ahora con cara de sorpresa.
“¡pero bueno! ¿es que no me crees!”
El muchacho le siguió la corriente.
“bueno… ¿y que es lo que quiere su majestad?”
“pues he recibido malas noticias. Este año no nos ha llegado tu carta pidiendo tus regalos y a los Reyes eso les preocupa, así que yo mismo decidí venir a por ella, así que si no te importa, me gustaría que me la dieras cuanto antes, aún tengo mucho trabajo que hacer”
El chico comenzó a reírse. Ya era un ser adulto, aquella broma no tenía gracia.. había dejado de creer en los reyes magos mucho tiempo atrás.
“¡venga, ¿a que esperas?”
“Lo siento, pero creo que es mejor que te vayas”
¿no me crees verdad? Ya… es algo normal en personas adultas no creer en nosotros. Es como si la ilusión se hubiera ido. Pero nosotros sabemos que aún hay un poco de magia, un poco de fantasía en vuestros humildes corazones….Te lo demostraré.
Aquel joven vestido con aquella ropa tan peculiar le cogió de la mano y le arrastró hasta la calle.
“pide un deseo, aquí y ahora”
¿un deseo?
“si, pero tienes que pedirlo de corazón, si tu deseo es fuerte, si lo deseas de verdad, se cumplirá.. Es como vivir un sueño, en lugar de soñar lo que quieres vivir, vives lo que sueñas…”
“eso es imposible…”
“Haz la prueba… ¿Cuál sería un deseo bonito para estas fechas?”
El chico pensó. Era navidad, una época de felicidad, de paz, de pasarlo en compañía de los amigos, de los seres más queridos, una época para vivirla con amor… Algo bonito que pudiese acompañar a todo eso era…
“deseo que nieve”
Él miró al cielo y de repente un pequeño copo de nieve cayó sobre su nariz. Sintió el frío, sintió como poco a poco la nieve se iba derritiendo en su nariz transformándose en una fina gota de agua. Y seguidamente otro copo de nieve cayó sobre su cara. Miró de nuevo al cielo y cerró los ojos notando como cientos de copitos de nieve caían sobre él. Y dio vueltas, y vueltas en aquella solitaria calle sintiendo sobre sus manos el frío tacto de la nieve… y rió, rió a carcajadas, rió de felicidad…
“¿me crees ahora cuando nuestros deseos más profundos, los deseos que guardamos en el corazón se pueden cumplir si de verdad los sentimos, si de verdad los deseamos?”
El chico aún estaba sorprendido… no se creía nada de aquello. Estaba nevando. Se había cumplido su deseo… pero aún había un deseo dentro de su pequeño corazón, un deseo mucho más profundo que el anterior… algo que deseaba todos los días, algo con lo que soñaba noche tras noche…
“¿puedo pedir otro deseo?”
“prueba a ver”
Cerró los ojos… En su mente imaginaba la escena más bonita del mundo.. Tan sólo quería que a él volviera el amor. Se imaginó a él mismo con los ojos cerrados, en un cuarto con muy poca luz, respirando pausadamente, tranquilo, quieto… y de repente escuchar el suspiro de alguien a sus espaldas y notar el tacto de una mano que le consuela, una mano que le acaricia su cara y roza sus labios. Luego sentir a la otra mano cogerle de la cintura y notar el cálido aliento sobre su oreja. Se imaginó dándose media vuelta y encontrarse a aquel joven que amaba y deseaba, aquel joven que sólo conocía en sus sueños y con el que era feliz. Lo deseo con todo su corazón, sin embargo, al abrir los ojos, aquel joven no estaba a su lado… Sólo estaba él, sólo, en mitad de una calle húmeda y solitaria… sin nieve, sólo frío. Todo había sido un mal sueño del que acababa de despertar… ¿Deseos? Los deseos no se cumplen ni aunque estén en lo más profundo de nuestro corazón…en lo más profundo de su corazón.
“toc, toc, ¿hay alguien?”
Se retiró asustado de la puerta, miro por debajo y la luz brillante y mágica iluminaba con más fuerza por debajo de aquella puerta. Era tan clara, tan brillante… era como estar en otro mundo, como vivir una realidad que no existía.
Despues de pensarlo abrió aquella puerta y al abrirla su felicidad aumentó sin saber porqué, la magia se apoderó de él, se sintió de nuevo como un niño pequeño, como un niño ilusionado por un nuevo juguete. Miró entre la luz y pudo observar a un pequeño hombre, joven, guapo y que vestía de una forma muy singular, parecía un vagabundo pero un vagabundo con estilo. Lucía una bonita gorra que guardaba su pelo largo y enmarañado…
“¿Quién eres?” titubeó.
“¿No me conoces? Yo si te conozco a ti.. y estoy seguro de que tú a mi también, pero sólo en tus sueños”
Él le miró con cara de extraño, confundido…
“¿puedo pasar?”
“no, no sé quien eres”
“¡Esta bien! Te lo diré… ¡soy el paje de Melchor, el Rey Mago!”
El muchacho no pudo evitar reírse. Le miró de nuevo y ahora con cara de sorpresa.
“¡pero bueno! ¿es que no me crees!”
El muchacho le siguió la corriente.
“bueno… ¿y que es lo que quiere su majestad?”
“pues he recibido malas noticias. Este año no nos ha llegado tu carta pidiendo tus regalos y a los Reyes eso les preocupa, así que yo mismo decidí venir a por ella, así que si no te importa, me gustaría que me la dieras cuanto antes, aún tengo mucho trabajo que hacer”
El chico comenzó a reírse. Ya era un ser adulto, aquella broma no tenía gracia.. había dejado de creer en los reyes magos mucho tiempo atrás.
“¡venga, ¿a que esperas?”
“Lo siento, pero creo que es mejor que te vayas”
¿no me crees verdad? Ya… es algo normal en personas adultas no creer en nosotros. Es como si la ilusión se hubiera ido. Pero nosotros sabemos que aún hay un poco de magia, un poco de fantasía en vuestros humildes corazones….Te lo demostraré.
Aquel joven vestido con aquella ropa tan peculiar le cogió de la mano y le arrastró hasta la calle.
“pide un deseo, aquí y ahora”
¿un deseo?
“si, pero tienes que pedirlo de corazón, si tu deseo es fuerte, si lo deseas de verdad, se cumplirá.. Es como vivir un sueño, en lugar de soñar lo que quieres vivir, vives lo que sueñas…”
“eso es imposible…”
“Haz la prueba… ¿Cuál sería un deseo bonito para estas fechas?”
El chico pensó. Era navidad, una época de felicidad, de paz, de pasarlo en compañía de los amigos, de los seres más queridos, una época para vivirla con amor… Algo bonito que pudiese acompañar a todo eso era…
“deseo que nieve”
Él miró al cielo y de repente un pequeño copo de nieve cayó sobre su nariz. Sintió el frío, sintió como poco a poco la nieve se iba derritiendo en su nariz transformándose en una fina gota de agua. Y seguidamente otro copo de nieve cayó sobre su cara. Miró de nuevo al cielo y cerró los ojos notando como cientos de copitos de nieve caían sobre él. Y dio vueltas, y vueltas en aquella solitaria calle sintiendo sobre sus manos el frío tacto de la nieve… y rió, rió a carcajadas, rió de felicidad…
“¿me crees ahora cuando nuestros deseos más profundos, los deseos que guardamos en el corazón se pueden cumplir si de verdad los sentimos, si de verdad los deseamos?”
El chico aún estaba sorprendido… no se creía nada de aquello. Estaba nevando. Se había cumplido su deseo… pero aún había un deseo dentro de su pequeño corazón, un deseo mucho más profundo que el anterior… algo que deseaba todos los días, algo con lo que soñaba noche tras noche…
“¿puedo pedir otro deseo?”
“prueba a ver”
Cerró los ojos… En su mente imaginaba la escena más bonita del mundo.. Tan sólo quería que a él volviera el amor. Se imaginó a él mismo con los ojos cerrados, en un cuarto con muy poca luz, respirando pausadamente, tranquilo, quieto… y de repente escuchar el suspiro de alguien a sus espaldas y notar el tacto de una mano que le consuela, una mano que le acaricia su cara y roza sus labios. Luego sentir a la otra mano cogerle de la cintura y notar el cálido aliento sobre su oreja. Se imaginó dándose media vuelta y encontrarse a aquel joven que amaba y deseaba, aquel joven que sólo conocía en sus sueños y con el que era feliz. Lo deseo con todo su corazón, sin embargo, al abrir los ojos, aquel joven no estaba a su lado… Sólo estaba él, sólo, en mitad de una calle húmeda y solitaria… sin nieve, sólo frío. Todo había sido un mal sueño del que acababa de despertar… ¿Deseos? Los deseos no se cumplen ni aunque estén en lo más profundo de nuestro corazón…en lo más profundo de su corazón.
Se sintió decepcionado, se sintió triste. Volvió a entrar en casa, cerró la puerta. Tenía frío.
Entró en el salón. Aquella habitación estaba a oscuras, como sus pensamientos, como su triste corazón. Cerró los ojos… y de pronto sintió una una respiración a sus espaldas. Una mano rozó su cara, sintiendo su tacto. Él no abrió sus ojos… solo sintió, solo se embriagó de emoción… la mano rozó su cara bajando hasta sus labios y luego sintió unos labios húmedos sobre su cuello. Luego sintió una mano agarrándole de la cintura. Se dio media vuelta y allí, en medio de la oscuridad, estaba aquel joven con quien había soñado, aquel joven que tanto había deseado tener a su lado. Se quedó sin palabras… tan solo se le quedó mirando al igual que el joven hizo con él y se unieron en un abrazo sin fin…
Miró a la ventana que daba a la calle y vio sorprendido que nevaba, una nevada de las que nunca antes se habían visto por aquella zona… y en una de las esquinas de aquella ventana permanecía sonriendo aquel joven vestido de vagabundo. Se quitó la gorra y dijo sonriendo. Feliz navidad…
Aquello, si, aquello lo había deseado de todo corazón…
Que todos tus deseos se hagan realidad…siempre que pertenezcan a lo más profundo de tu corazón…
FELIZ NAVIDAD

1 comentarios:
:O
:O
ainsssssssss! neneeeeeee! no sabes lo q ma gustao todo eso q e leidooooooooooooooooooooo!!! :D joe a sio precioso
Publicar un comentario en la entrada