lunes 17 de diciembre de 2007

observando las estrellas


Fue un fin de semana genial, lleno de sentimientos y emociones con las que había deseado encontrar de nuevo… Repleto de aventuras, locuras y nuevos caminos que investigar.

Durmió junto a él, junto aquel joven que le había dicho que sonriera aquella noche, junto a aquel que le dijo que nunca había visto una sonrisa como la suya… Y de nuevo sintió el calor de una persona mientras sus ojos se cerraban despacio, mientras su mente dejaba de maquinar ideas estúpidas y esperanzadoras sobre su vida… Se sintió de nuevo como antes de que ocurriese todo, se sintió pleno, satisfecho y feliz. Es lo que había buscado desde hacía tiempo, sentirse querido, sentirse lleno de cariño, no sentirse sólo por una noche.
Ni siquiera durmió, simplemente se quedó mirando el techo mientras era abrazado, mientras le daban un poco más de cariño.


Y después de una noche en la que por primera vez no pensó en nada se dio cuenta de que es lo que tenía que haber hecho mucho tiempo atrás… No pensar en nada, solamente en él, solamente en aquello que a él le podría hacer feliz, hacer aquello con lo que se sintiera cómodo.
Y tras un largo día, llegó de nuevo la noche. Y él tampoco durmió y tampoco la pasó en compañía de nadie. Se quedó observando las estrellas, mirando cada minúsculo punto brillante que permanecían inmóviles en el negro cielo. Se perdió en su misterio, en su magia y en el silencio de la noche y apreció multitud de sensaciones, emociones… se sintió feliz… Dejó de pensar, quedó su mente en blanco… y de repente miles de pensamientos se colaron en su mente… reflexiones que nunca antes había tenido…

En ese mismo momento se quiso a sí mismo y se dio cuenta de que valía mucho más de lo que él mismo se valoraba… Pero el motivo por el que no se valoraba era porque no le hacían ver lo maravilloso que era la vida… hasta ahora, hasta escuchar aquellos consejos de la persona menos esperaba, hasta escuchar aquellas lindas, extrañas palabras de alguien a quien no conocía…
Volvió de nuevo a esperanzarse y sobre todo a vivir la vida con una nueva ilusión, a quererse un poco más…
El camino sigue… y no tiene final.

¿crees que nuestra historia tendrá un final feliz?
Los finales felices tan sólo son historias sin acabar… historias que día a día nosotros mismos escribimos y vivimos…

Aquel joven del pasado comenzó a escribir la historia más bonita de su vida… Ahora él seguía escribiendo esa historia, una historia con principio… pero nunca con un final.