lunes 3 de diciembre de 2007

camino a la felicidad...


Erase una vez que se era… la historia de un joven; un joven con un único objetivo en la vida: ser feliz… pero desconocía ese término… ¿Qué era ser feliz?


A lo largo de su vida intentó acercarse a aquellas personas a las que él quiso considerar amigos…pero fue rechazado y sintió el sufrimiento que conlleva dejarle a un lado…
Pero no se rindió y siguió caminando por los caminos injustos de la vida… abriéndose paso entre la maleza, entre las espinas que se clavaban en su piel y frenaban su paso. Pero no se detuvo a pesar de ello… siguió caminando y durante su camino fue dejando atrás a personas que de alguna forma le habían dado algún significado a su vida…. Pero no lo suficiente como para experimentar aquello que decían era felicidad…



Y algo más avanzado el camino escuchó la voz de varias personas que le animaban a seguir, a compartir emociones, sentimientos, descubrir sensaciones que jamás había experimentando: una gran amistad. En los ojos de aquellas personas él podía ver lo que necesitaban… les comprendía, le comprendían. Ayudaba sin querer recibir nada a cambio, daba todo lo que poseía para que ellos fueran felices y de esa forma sentirse bien consigo mismo…
Y así continuó durante mucho tiempo… pero un día le preguntaron… ¿has estado enamorado alguna vez?
Y aquel chico se quedó perplejo por aquella pregunta… sabía lo que era la amistad y le hacía feliz… pero no sabía lo que era el amor….
Y fue una incógnita que duró años y años…



Paseaba por las calles, se sentaba en los parques… y a todos los lugares donde iba veía a una pareja rebosante de felicidad… Había unido a muchas parejas que se querían y no se atrevían a expresarlo… ¿pero por qué nadie le ayudaba a él?
No podía evitar sentir una risa extraña al ver a un chico y una chica agarrados de la mano mientras se sonreían mutuamente… aquella magia extraña… ¿Qué era? ¿Qué sentido tenía?



Pero siguió su camino… y así a lo largo del tiempo buscó la felicidad perfecta… tener amigos y estar enamorado… era su visión de la felicidad… tenía buenos amigos, eso no lo dudaba.. pero no había manera de encontrar una sonrisa que le hiciera feliz…
Entonces una voz le susurró a sus espaldas. Cerró sus ojos… quería escuchar lo que aquella voz le decía…. Pero aún parecía lejana… Se acercó a él… y pudo experimentar en su mirada algo que nunca había experimentado en las miradas de sus amigos. Se sentía bien con esa mirada, se sentía cómodo… Quería estar eternamente mirando aquellos ojos y sintiendo lo que su corazón quería sentir…
Y escuchó aquellas palabras mágicas… escuchó de los labios de aquel joven dos palabras que cambiarían su vida para siempre: te quiero…
Y en ese momento el tiempo frenó de golpe… la tierra dejó de dar vueltas… Se sintió como nunca se había sentido… experimentó cosas que jamás había sentido y tuvo la necesidad de ayudar a aquel joven, de escuchar aquello que susurraba a sus espaldas… y al hacerlo se sintió tan feliz que no supo como agradecérselo…
Y su felicidad duro mucho tiempo… en el que todo era perfecto…. Ya estaba experimentado aquello que decían felicidad…



Pero al cabo del tiempo algo ocurrió que no supo interpretar… en la mirada de aquel joven ya no veía lo que había experimentado tiempo atrás… buscaba entre aquellos ojos, tocaba su rostro, tocaba su piel, su pelo… pero no encontraba la respuesta… y se sintió perdido, confuso… por primera vez no supo cómo ayudar a aquel joven que tan feliz le había hecho…
Quiso preguntarle cual era la causa de todo aquello… pero no hubo respuesta… y no sabía que hacer para volver a sentir en su mirada la felicidad… todo su mundo se derrumbó… dentro de él siempre había algo que le impulsaba a acercarse a aquella persona, a ver su mirada de nuevo, a sentir las emociones que le gustaba experimentar… pero era incapaz de lograrlo y se sentía como un inútil… incluso tanto como para tomar la peor decisión de su vida… Eligió un camino diferente a aquel joven…
Pero dentro de su corazón él sabe que de alguna forma hallará la respuesta a su pregunta… él sabe que volverá a encontrar a aquella mirada… pero no sabe como hacerlo… solo necesita una ayuda para volver a ser feliz… y tenerlo todo… y esperará a que sus plegarias sean atendidas… esperará como siempre lo había hecho.



Mientras tanto… él está de nuevo entre matorrales y espinas… intentando salir de aquello… intentando escuchar de nuevo aquellos susurros a sus espaldas… intentado de nuevo ser completamente feliz…


(No hay final escrito en el camino de nuestras vidas)

1 comentarios:

Alfredo reyes dijo...

oohhh ^^ muy chula la historia =) bueno poco a poco vamos descubriendo nuestro camino =) no hay que buscarlo , él vendrá a por nosotros lo importante es disfrutar el día a día ^^


KissEeSSS